jueves, 17 de marzo de 2011

Café Nicola

CC Via Catarina, Rua Santa Catarina
Situada en la planta alta del Centro Comercial Via Catarina, la cafeteria Nicola es un lugar para estar de paso.

Digamos que el lugar es más bien enano modesto en cuanto a espacio. Ocupa una pequeña esquina (creemos que le hacen bulling los demás locales) en la que la empleada se mueve con soltura en un espacio de metro cuadrado y medio.

Tiene tres mesas altas y dos taburetes (pensemos que les han robado el resto y no que pretenden que el cliente se tome a prisa y corriendo el café), lo cual hace bastante incómoda la charla de dos horas que solemos mantener en torno a una taza fría.

Básicamente es un lugar para pedir el café y marcharte a la calle a creerte la persona más glamurosa de todo Porto, aunque, seamos sinceros, no te hace falta la taza de café para sentirte así aquí. Sí, somos así de guays.

-CAFÉ: Marca NICOLA (obviamente)
-BOLLERÍA: No tienen demasiada variedad, porque no tienen espacio, pero lo importante lo tienen.
-SERVICIO AL CLIENTE: La chica es muy maja y suele atender rápido.
-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1€ (sí, es algo caro para lo incómodo del lugar, aunque he de decir que el café estaba delicioso).

miércoles, 16 de marzo de 2011

Forno dos Clérigos

El hermano mutante de Pao Fofo.
Maquinando críticas...
Dirección por determinar.

 Y lo de mutante no es gratuito. El local, muy próximo a Clérigos, es amplio, alargado, con una disposición muy similar a la de la famosa cafetería de Trindade. Nada más entrar, tienes a la izquierda la barra y el mostrador, con la mayor variedad de dulces que he visto hasta el momento en Porto. Tienen rosquillas, pasteles, magdalenas, lunchs y… cabezas de cerdo.

Y es que hay algo que no llegué a comprender en nuestra visita a este lugar. Sobre la barra, a la vista de todas las mesas, hay un enorme cerdo muerto semi quemado con la boca abierta, de modo que mientras te tomas el café o la merienda, estás viendo a ese animal que ni siquiera es apetecible.

Cerdos aparte, su decoración está bastante conseguida, si bien la lejanía de la puerta con respecto a las mesas del fondo puede causar cierta sensación de encerramiento. Las paredes, con fotografías a un lado y reflejo oscuro en otro, cumplen su función de separar el local de los dos inmuebles adyacentes.

El servicio no brilla por su amabilidad ni por su rapidez, si bien tampoco llegamos a preguntarnos dónde se había metido nuestro café. Lo que sí nos preguntamos fue por qué demonios me sirvieron una botella de agua cuando pedí claramente un vaso. Esto quiere decir que en Pao Quente transforman las peticiones de los clientes de modo que sean ellos los que salen favorecidos, así que mucho cuidado al pedir.

El suelo del local, que a primera vista no llamaba la atención, estaba tan lleno de tierra (quiero pensar que era tierra) que casi ibas arrastrándola con los pies; en este caso, entenderemos que era un día entre semana y cerca de la hora de cierre, lo que no impidió, junto con el cerdo, que la sensación general fuera algo asquerosa.
Si algún día estás con hambre pero no sabes de qué, tienes que ir a Pao Quente a decidir. Eso sí, recomendamos evitar mirar fijamente al cerdo (tanto a la cabeza que hay junto a los dulces como el de cuerpo entero que está sobre la barra) para poder ingerir sin que te den arcadas.


Ahora, lo que interesa,

-CAFÉ: Buondi. ¿Quién lo habría dicho? Calidad estándar, sin la cremosidad de otros locales.  

-BOLLERÍA: Hay tanta que te vas a pasar un rato intentando elegir el más apetecible. En detrimento, está todo demasiado junto, por no hablar de CERDO muerto. 

-SERVICIO AL CLIENTE: Trato correcto y casi diría que elegante. Casi.

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,90. Sin comentarios. 

viernes, 11 de marzo de 2011

Café Pimms.

Vamos que nos vamos. Literalmente.
Rua do infante Dom Henrique 95 - Porto

He aquí un ejemplo perfecto de cómo desastrar una cafetería que cuenta con una buena ubicación y  una decoración cuanto menos atractiva.

No es demasiado complicado, y en el café Pimms saben cómo hacerlo. Comenzamos con un local pequeñito (que las buenas personas nombrarían de íntimo) con un número excesivo de mesas; esto es, que si hay más de tres mesas ocupadas, prepárate para dar codazos y decir ‘’desculpa’’ a diestro y siniestro.

A continuación, presentemos la decoración. Piensa en una pared de espejos que refleja otra pared llena hasta los topes de ensaladeras, gallos y saleros con forma de pájaro, todo ellos de color blanco; el efecto es muy resultón y la verdad es que ninguno ponemos pega en ello. El problema es querer levantarte y, dado el reducido espacio, casi tirar uno de los bols al suelo y provocar un escándalo. Y es que sería mejor reducir las mesas y ampliar el confort, pero oye, que no quiero criticar al imbécil que ha ideado el local…

Nuestra travesía continúa hacia el servicio. El ‘’café blanco’’ cuenta con unas camareras que, como principal elogio, diré que su pelo rojo contrasta con el blanco de las paredes y no es muy difícil de localizar. No sólo ha tardado un eón en servirnos un café y un croasán (lo ha traído en dos viajes separados por un minuto y medio) sino que se ha olvidado por completo traernos un simple vaso de leche, del cual hasta nos había preguntado si la queríamos fría o caliente.

Podríamos pasar todas estas cosas por lo alto, pero cuando llega la hora de pagar sientes un agujero en el estómago, por no decir arcadas. Noventa céntimos por un vaso de leche es una cosa; 1,20 € por un café otra, y 5 euros por un culín (un culín) de baylis en una copa enorme dejan a esta cafetería con unos precios sólo superados por Atelier (la cual destriparem… criticaremos otro día)

Pero tranquilidad; dan una tarjeta de presentación junto con la cuenta, no se sabe si como invitación o como referencia de ''no volver''. 

Seguid estos pasos y seréis uno de los sitios menos apetecibles de la ciudad. Sí, al poco de entrar el color y el espacio se vuelven contra ti hasta que sales del local casi corriendo. Lo dejamos para un café de emergencia cercano a la zona de Ribera, pero que quede claro, nada, nada más.


Y reiterando:

-CAFÉ: Marca Buondi; ya la conocíamos, pero por dios, el entorno hace que sepa casi 
mal.

-BOLLERÍA: Apenas ves nada en el mostrador (el cual está al fondo), por lo que te guías en una carta en la que al menos ves lo que te van a clavar. 

-SERVICIO AL CLIENTE: Lento, ineficaz, pesado, torpe. Chicas guapas.

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1,20. € Sin duda, están tontos.

Café Luso.

Café Lim-pio.

Plaza Carlos Alberto, 92, si no me falla
la memoria. 
Pues sí. Con un suelo tan reluciente que podría sorber el café que se cae al suelo, esta cafetería con vistas a la amplia plaza cuenta con una presentación casi impecable; mesas colocadas al milímetro, colores suaves en las paredes, iluminación agradable… sí.

Tiene una terraza (que con este frío no hay huevos) que podría estar bien en verano si dijéramos de volver; el local, con cristaleras hacia la calle, aporta  un aire de recogimiento que invita a quedarse allí toda la tarde, no como ciertas cafeterías extrañas  cuyas paredes parecen gritarte que te vayas cuanto antes.

En cuanto al servicio, bueno, no esperes alegrarte la vista, aunque el trato es correcto y cordial; sin embargo, opinamos que hay demasiados camareros en relación al tiempo que tardan en atenderte (siete minutos para servir un café con el local vacío es DEMASIADO tiempo). No obstante, cierto es que los camareros se mostraron amables al charlar con unos clientes extranjeritos que pidieron por favor una foto.

Ana, y su fantasmagórica aparición. 
A su favor, diremos que el horario acompaña a nuestro ritmo, ya que abre los domingos hasta relativamente tarde, e incluso el día de fiesta después del carnaval, cuando la ciudad parecía arrasada por el apocalipsis zombi; por ello, es una buena opción los días de desespero (mayormente cafés dominicales de resurrección).

 También tiene cierto nivel de bollería (un lunch bastante decente por un euro) y zumos naturales cuyo precio no te saca los ojos de las órbitas.

Estando en el lugar en el que está, la verdad es que resulta muy tentador sentarse en esta cafetería, que además puede ser la pausa perfecta entre la calle de tiendas Cedofeita y Santa Catarina. Pero quién sabe; igual los dueños sólo tenía un buen día.

Evidentemente:

-CAFÉ: Falta escena. Pero recuerdo un café algo aguado. -1 Punto.

-BOLLERÍA: No hay mucha variedad, pero la presentación te hace la boca agua; y el precio ayuda.

-SERVICIO AL CLIENTE: No esperes más de un ‘’obrigado, boa tarde’’

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0'90€. -5 Puntos. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Confeitaria do Bolhão

Rua Formosa, 339, Porto
¡Boa noite queridos lectores!

La cafetería de hoy está en un lugar estratégico para atraer al turisteo, justo en frente del Mercado de Bolhão, y tiene un escaparate  de manjares impresionante, de esos que hacen que se te caiga la baba con solo pasar por delante.

Mostrador con "Horror vacui"
La cafetería está casi siempre llena, sobretodo de señoras mayores que van a tomar su café a las 4 de la tarde y se tiran allí hasta la hora de cierre. Las mesas son pequeñas, con lo cual si vais muchos es algo incómodo.

Te atienden a la mesa. Cuando te sientas te dan una tarjeta electrónica en la que guardan toda la información del pedido, de este modo cuando vas a pagar a la salida tan solo hay que entregarla y ya saben todo lo que habéis tomado.

Y ahora lo de siempre:
-CAFÉ: Marca Torrié, a mi no me gustó demasiado.
-BOLLERÍA: Tienen de todo, dulce, salado (pizzas, sandwiches, panes de fiambre...) todo muy rico y barato.
-SERVICIO AL CLIENTE: Las camareras son un poco rancias (cuando encontramos una maja por aquí es como si sonara la flauta) y suelen ser de las que rondan cerca de la mesa agobiando un poco.
-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0'80€

*Maria la griega me ha pedido que comente que los batidos de aquí son malos, te los venden como si fueran hechos de helado y nanay.