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sábado, 7 de mayo de 2011

Cafetería Tánger

Cafetería Tánger.

En la acera de enfrente.
Justito enfrente del Museo Serralves

En un caso normal, no podríamos decir que una cafetería que se sale del cinturón interno de Porto cuente con una buena crítica, pero estamos en un caso diferente. Y no, no se trata de un servicio maravilloso ni un local de diseño. La cafetería de la que vamos a hablar hoy está situada en la acera de enfrente de la asociación Serralves.

A pie de carretera con una terraza corriente y moliente, Tánger presentaba esta tarde (no se si de diario) un bonito espectáculo sobre cómo una jovenzuela hacía compañía a un señor a todas vistas unas décadas más mayor que ella. Y eh, que no me meto con lo que nadie hace; no me meto a no ser que la chica se pase mirando a los miembros del grupo uno por uno lo que ha durado el café, no sabemos si tratando de llamar la atención o como simple curiosidad a nuestras miradas.

El interior del local, que esta época pierde cierta importancia, era pequeño, con un par de mesas y una estantería de tabaco y alcohol que lo hacía parecer parecía más bien un estanco grande. Una señora vestida de diario, muy sonriente, nos ha atendido en la terraza; pero se ha empeñado por todos los medios en que consumiéramos cualquier (cualquier) cosa que llevara jamón de york y queso. Sus técnicas de seducción era enseñarnos el paquete de pan bimbo con una enorme sonrisa, entre otras. No había apenas variedad en la bollería, aunque el pequeño bollo con nata que han servido no tenía mala pinta.

Sentarse a ver los coches pasar en una cafetería perdida la mano de dios responde a dos situaciones; una, que vivas en la zona y no tengas cafetera en casa, o dos, que estés esperando (como nosotros) para ver las exposiciones de Serralves. El privilegio de estar tan cerca del museo ha hecho que nos sentemos en la terraza, y no la sombra que arrojaban los edificios sobre el local; eso sí, esta sombra nos proporcionaba corrientes de aire fresco que contrarrestaban un poco el calor acumulado en una hora de camino hacia la zona.
El café, de marca Delta, tenía su correspondiente y deliciosa capa de espumita por encima, a un precio que no te hace gritar; y no esperaríamos menos estando donde está, y contando con que el museo tiene una cafetería que, por hablar de pijotadas, diremos que sus sillas fueron diseñadas por el mismo arquitecto del edificio.

Pero claro… el sentarte en una de esas sillas aumenta unos céntimos el precio del café. Buena opción para los que puedan vivir sin los altos impuestos del museo.

CAFÉ: Un Delta bastante aceptable.           

BOLLERÍA: Escondida por ahí, se empeñan en venderte productos de queso y york.  

SERVICIO AL CLIENTE: Una señora muy amable,

PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,85 €… en relación al lugar, aceptable. 

jueves, 7 de abril de 2011

Confeitaria Baptista

Cuéntame. O mejor no.


R. Formosa, 285
4000-000 Porto Porto
Cuando vas por Rua Formosa un martes por la tarde, con la calle atestada de gente que viene y va, nada apetece más que tomar un buen café al margen de todo lo que pasa alrededor.   Es entonces cuando ves esta cafetería, a todas luces de nivel, tanto por su céntrica localización como por la buena presencia del local.

Mais...

En el escaparate se muestra la bollería, y ojo al dato, con cartelitos que anuncian el precio. Éste simple detalle la desmarca del resto de locales, en los cuales el hecho de preguntar te hace chasquear la lengua. Una vez dentro, el local es amplio, con la barra a la derecha; una decoración de hace unos 20 años, que al fin y al cabo tampoco sorprende demasiado estando en la ciudad que estamos, y unas largas, largas escaleras que has de subir si lo que quieres es mear.

A la hora de ir a sentarnos todo pintaba bien, hasta que reparamos en un mínimo detalle, y es que apenas cabíamos en la mesa. Y quiero decir con esto que las piernas nos chocaban con las sillas de los lados, apenas podías dejar colgada la mochila sin que se montara en la otra mesa, sin contar con los tres señores al borde de la muerte que se sentaron (incomprensiblemente, dado que el local no estaba muy lleno) a nuestro lado.
La presión del espacio y los cuchicheos y sonidos que salían de las bocas de aquellos señores habría sido soportable de no ser por el terrible incidente del lunch que pedí para relajar el paladar. Alguna mente perversa había colocado aros de cebolla camuflados entre la carne y el queso. Tardé medio lunch en darme cuenta, cuando mi boca ya apestaba a cebolla; gracias a Ana por cambiarme su croasán (aceptable) para no acabar vomitando en medio del local.

En cuanto a los camareros, encajan con la decoración del local; gente que hace 20 años era joven y alegre a la vista, y que ahora…. Son muy buenas personas, porque no les faltó una sonrisa para cobrar el 1,30 del lunch encebollado y un vaso de leche que según nuestra corresponsal aquella tarde es  de lo más barato que ha encontrado en Porto; textualmente,

‘’Dios, al menos no me han cobrado el vaso de leche como si fuera oro’’

Es de mencionar la pequeña y retirada parte del fondo con pared de espejo; hay que pensar que, quitando unas cuantas mesas y dejando la cebolla para otro día, Baptista es una buena opción para sentarse y ver pasar la gente al otro lado del cristal. Pero si vas con más de tres personas, dirígete a cualquier otra cafetería en la que no tengas que abrirte paso entre montones y montones de sillas apelmazadas.

¡¡Ahá!!

- CAFÉ: Delta, de muy buena calidad; aunque sólo probé un sorbito.

-BOLLERÍA: Variedad, sí, pero a qué precios… y con ingredientes extraños a tutiplén.

-SERVICIO AL CLIENTE: Los tres señores mayores te dedican una sonrisa al clavarte el precio, y no destacan por su lentitud; un 7.  


-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,85 €… en relación al lugar, aceptable. 

domingo, 3 de abril de 2011

Cafetaria Flor de S.Bento

Antiservicial .

Frente a la estación de tren de Sao Bento
(Dirección por determinar)
Tengo el placer de comentar una cafetería que descubrimos por necesidad; la de aguardar una hora en las inmediaciones de la estación de tren  a la espera de ver si nuestro viaje era o no cancelado. Esto evidencia que el local se encuentra prácticamente a la salida del vestíbulo de la estación, por lo que es ideal para esos tiempos muertos que las compañías ( o el exceso de madrugar) provocan.

Y he aquí que terminan sus cosas buenas.

Tener una terraza que invade la calle, rodeada de obras y en un desnivel no es demasiado acertado; lo es menos aún poner sombrillas de tal modo que ninguna arrojara sombra sobre las mesas. Es tal la cantidad de mesas (su área supera con creces al local en sí) que el escaparate y la entrada pasan desapercibidos, sobretodo teniendo en cuenta que se encuentra entre dos tiendas, una de todo a cien, y la otra de souvenirs horterillas.  

Las vistas desde fuera no son del todo malas; lástima para ellos que tuviéramos una obra justo al lado, y que con tanto tránsito de gente tengas que estar más pendiente de la mochila que del café.

Pero hablemos del servicio. Transcurrieron unos 10 minutos desde que nos sentamos hasta que vimos que nadie nos iba a atender en la terraza, por lo que entramos en el local; alargado, estrecho, agobiante y muy recargado con todo tipo de productos y decoración desconcertante (que me expliquen la foto de Pokémon encima del mostrador). Aunque había una gran variedad de bollería, optamos de nuevo por la meia de leite y salimos a esperar. Y esperar. Y esperar.

Al cabo de un rato te sirven por mediación de un camarero que no te mira a la cara y desde luego no te dice hola.  Un consejo; el café con leche NO es recomendable si el sol pega como pegaba esa mañana, porque además lo sirven muy caliente (Buondi sin espumita); los azucarillos eran dignos de ver, pero no se si por la mala calidad del café o por lo aguado que estaba, al echarle los dos sobres estaba súper dulce. Punto a favor; te alegra el paladar. Punto en contra; quiero un café, no un caramelo.

Como suele ocurrir en las cafeterías en las que todo pinta mal, la peor sorpresa estaba reservada para el final. Al ir a pagar, nos sablaron 1,50 por cada café con leche. Eso, sumado al calor, la tardanza, el mar servicio, el agobio de la gente, nuestro tren que no salía y muchos, muchos otros problemas ajenos a este blog hicieron la sentencia de muerte. Reservamos este bar para un día sin sol en el que la cafetería de la estación (de la cual hablaremos más adelante) esté cerrada.

Reiteremos:

- CAFÉ: Buondi que se torna leche acaramelada cuando le echas el azúcar.

-BOLLERÍA: Mucha variedad, pero con esos precios no me atrevo a pedir.

-SERVICIO AL CLIENTE: Aparte de lentos, desagradables.



-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1,50 €. Nos timaron como a españoles. 

lunes, 28 de marzo de 2011

Cafetaria Pingo de Cimbalino.

Praça de Guilherme, Gómes Fernandes Nº64

Café- adictos!! De nuevo desde Porto para criticar
lo que nos atañe.    

Para centrarnos en lo que importa realmente, lo primero y más importante en destacar de este lugar es, como no, el horario. No se si ha sido comentado anteriormente, pero los domingo en Porto es muy complicado, por no decir que se convierte en todo un reto, llevar a cabo nuestro habitual ritual del café. Para el resto de los humanos es impensable que los domingos cierren las cafeterías (absurdo, sí señor.... no consigo comprender aún) pero aquí es algo normal, el hecho de que estos maravillosos señores calmen nuestra sed es de merecido respeto y gratitud, éste es el motivo que nos a llevado a repetir...

Pez, Efe y Alba disfrutando de un café un Domingo!!!
Al exterior, encontramos una tranquila terraza en la que poder reposar si hace buen tiempo, no es que sea extraño pero generalmente no tenemos mucha posibilidad más que disfrutar de interiores...al estar sentados al aire libre no fuimos conscientes, como en la segunda ocasión, del detalle musical, entre silencios pudimos percibir la animación de Shakira y su Waka Waka (un poco pasado ya, pero sigue gustando por aquí recordar dicha victoria no obtenida...jajaj)


Vitrina con la presunta bollería

Centrándonos en el interior, hay varios aspectos a comentar, en primer lugar me referiré a la decoración. Ésta un poco curiosa, alterna cuadros no de tan mal gusto con un panel publicitario "Minute Maid" de mayor tamaño, según Aguilucho la decoración restaba 8 puntos, para mí quizá menos. Sin embargo, restaría muchos más si tratásemos los baños, me dirigí a ellos sin pensar que entraría en una especie de cuarto oscuro, la luz era tan escasa que tenía que ir palpando y la amplitud brillaba por su ausencia también.

Interior desconcertante.
Como vamos llegando al final, incluiré un par de detalles sin importancia pero que me apetece destacar, los vasos se rompen pero no llegamos a decidir si por la torpeza del personal o simplemente por la mala calidad de la loza (como dirían aquí).
No soy objetiva si digo que hubo un momento en el que sentí un inmenso odio por el lugar, pero tranquilos solo era por la presencia de ciertas criaturas con capa que parecían tomar el lugar.


Y vamos con el tema:

- CAFÉ: Marca Sotocal (Sical pero en barato), pasa la media pero no demasiado y sus altas temperaturas hacen pensar que está destinado a personas con el cielo de la boca un tanto adormecido.

-BOLLERÍA: Se encuentran a la vista pero es bastante escasa, muy curioso pero en ambas visitas los críticos optan por las Torradas.

-SERVICIO AL CLIENTE: Sin nada que comentar, ni bueno ni malo.

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,80€
                                                                                            

Cafetería del Museo Nacional Soares dos Reis

Palacio dos Carrancas, Rua D.Manuel II

Esta cafetería situada dentro del Museo Nacional Soares dos Reis, no tiene
mayor interés que para tomar un café porque acabas de visitar 40 salas de cuadros feos. Diremos que sólo una estatua se libra de ser diana de tomatazos. Es esta que veis aquí, a la que Aguilucho saca fotos.

Para seros sinceros, no son más que cuatro mesas con sillas colocadas en uno de los pasillos laterales del museo con una "barra" tras la que se refugia un camarero borde y con cara de comer niños.

Pese a todo, el servicio es rápido, y antes de que te des cuenta tienes  el café delante.
El café no estaba mal, pero no era para echar cohetes, es más llegamos a calificarlo como un café con demasiada fluidez. Así como con otras marcas, como Buondi, el café se deja degustar, el que tomamos allí pasaba de la taza al gaznate sin apenas pasar un segundo en la boca .

Otro de los detalles del lugar es que tienes que mantener el silencio (como en casi todas las cafeterías aquí) pero en esta con mayor motivo, porque estás en un museo.

Y aquí llega el detalle curioso. En una visita al señor Roca pude comprobar que el cuarto de baño era impecable: en mármol negro, con espejos gigantescos y jabón de manos que olía bien. Cuál fue mi sorpresa cuando al entrar en el cuartucho del váter, al lado de este había un bidé. ¡Un bidé! Si no lo usamos ni en casa (miento, ciertos miembros del blog lo usamos para poner los pies en remojo), pero ya me dirás tú para que lo quieres en el museo... en fin.
Por cierto, mención de honor para las cucharillas de la cafetería, nos parecieron preciosas, dignas del lugar.

Y ahora al turrón:

-CAFÉ: Marca Grãos d'Africa, no demasiado buena, pero sus sobres de azúcar son muy bonicos.
-BOLLERÍA: No vimos demasiada variedad, creo que había una tarta con pinta de llevar allí toda la semana.
-SERVICIO AL CLIENTE: El camarero era un borde, pero era rápido y eficiente.
-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0'90€

Desde aquí querría hacer un llamamiento especial a nuestro colaborador de Málaga. Ems, mucho "que no escribís nada, que sólo Aguilucho escribe..." pero le recordamos que este blog se creó para poder continuarlo cada uno desde nuestra ciudad post-Erasmus, así que estamos esperando que inaugures la etiqueta de MÁLAGA en  el blog (por otro lado, un beso guapo que te echamos de menos).






sábado, 26 de marzo de 2011

Art's Kafé


Del cual sólo tiene el nombre.

Estar situado cerca de Miguel Bombarda, la calle de las galerías de arte, no da derecho a un café a llamarse de ese modo. Tampoco los cuatro cuadros que había colgados a modo de decoración, combinando de manera horrible con algunos objetos antiguos y dos televisiones, una de las cuales tenía fútbol y otra, anuncios ininterrumpidos.

Rua Breiner, 142
(Cerca de Cedofeita y Miguel Bombarda)
El local es realmente grande, barra a la derecha y un detalle incomprensible; un mostrador de bollería en el cual, en vez de haber lo que debe haber, mostraba dos Kits Kats y un huevo Kinder. Y no, no era ningún tipo de escultura. Se notaba.

En lugar de bollería podemos ver, a través de una barra americana, la cocina, por lo que deducimos que tostadas y lanches pueden salir de ahí. Todo el bar está alumbrado con unas lámparas muy similares a las de los velatorios, por lo que todo está sumido en una semi-penumbra aún habiendo iluminación suficiente; esto provoca cierto bajón al entrar y unas ganas locas de tomar lo que sea y salir de ahí. Además, no se puede fumar, por lo que los tiempos muertos y el jugueteo de las manos sobre la mesa se repiten.

La camarera, una peliblanca muy amable,  sirve un café Sical que no es nada del otro mundo y está a una temperatura sólo antes vista en Cervacafé. Mientras esperas a que el café se enfríe, te das cuenta de que el silencio, el murmullo de los señores mayores de café por la tarde, la mala iluminación y el tamaño del local te amodorran, y acabas medio resbalado en la silla o bien:

1-                Con la mirada perdida en un punto cualquiera de espacio

2-               Participando en conversaciones poco sustanciosas en las cuales el hilo se pierde muy fácilmente

3-              Pensando (y dándote cuenta) de que al salir de este local no tienes lugar en el mundo al que ir.

Por eso, quizás, la visita a este café se ha alargado más de lo normal, aún con los pocos atractivos que ofrece. Es una alternativa para la mañana, cuando tienes tantas cosas que hacer que apenas te importa dónde tomar café; una tostada en esas mesas negras y el escaparate con vistas al asfalto y la fachada de enfrente, terriblemente próxima, recuerdan a l inicio de algún tipo de novela negra/película de miedo.

Pero si vas un sábado por la tarde, lloviendo, y sin muchas expectativas, Art’s Café sacará tu lado más tedioso. 

Vamos a ver si se nos salva...

CAFÉ: Sical, muy caliente y sin esa capa de espumita incluida = Cara triste. 

BOLLERÍA: No puedes verla, lo que es un gran obstáculo a la hora de decidirte a pedir cualquier cosa. 

SERVICIO AL CLIENTE: Rapidez; no se podía esperar menos de un local casi vacío donde la única distracción parece ser preparar café. 
 
PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,80 €. ¿Alguna duda?






jueves, 24 de marzo de 2011

El Candelabro

Por fin.

El Candelabro no pasa desapercibido, ni siquiera con el mini-local que tiene, haciendo esquina en una calle cerca de Aliados. Y es que desde fuera, su decoración (ventanales con marco de madera antiguos, libros y vinilos en el escaparate) hace que te pares al menos un momento y te preguntes qué es eso antes de seguir caminando.

Rua da Conceição, 3 – Porto
A primera vista, podría parecer otro horrible nido de modernas, pero por suerte no es así. Si bien tiene todo el aire ‘’bohemio’’, propicio para gente extraña y extravagante, lo cierto es que no se ven muchos pintillas por aquí. Y que nadie piense que tengo nada en contra suya. ¡Dan variedad y color al entorno!
Por dentro, en un espacio bastante reducido, algunas mesas bajas y típicos bancos acolchados de peluquería, velillas, música tranquilona y relajante, una estantería llena de libros… tras la barra, la amplia selección de alcohol (por la noche puedes tomarte unas copillas antes de salir..)

Pero no todo van a ser flores, ¿no? Vale que al ser tan pequeño se convierte en uno de esos bares íntimos, pero siempre, y repito siempre, está lleno. Este detalle, a la vez bueno y malo, es bastante jodido porque nunca tienes la certeza de que te vas a poder sentar; por ello, no lo tienes como primera opción cafetera y, claro, nunca quedas en el Candelabro. Esto quiere decir que es más bien un bar ‘’de paso’’, de esos que si por casualidad hay un huequecito, vale, pero ni mucho menos entra en la lista de CE.

Y es una pena, porque el personal es amable (te piden perdón si, como a mi, tardan 10 minutos en servirte un café), el local agradable, la zona buena y el café (Buondi), bastante potable.

En cuanto a artículos comestibles, no los busques porque no hay a la vista. Tienen una tostadora donde te hacen… tostadas (válgame dios), pero no hay un estante con los productos, ni falta que le hace. Haber tenido dónuts al a vista habría hecho del local una cafetería demasiado ordinaria. Pero si te apetece un pan tostado con mermelada acompañando al café, lo tienen.

No es necesaria una crítica mayor en un local tan pequeño. Comentar que tiene terraza, una terraza fea, porque la vista de unos contenedores y la calle con los cochecitos pasando tampoco es demasiado atrayente; pero al menos sirve de desahogo si el interior (como pasará el 90 % de las veces) está lleno.

Desde luego, merece la visita (incluso visitas repetidas), pero cruza los dedos antes de doblar la esquina para que haya una mesa libre. Si no, date un paseo y vuelve, lo agradecerás.

Datos que no son del todo necesarios: 

CAFÉ: Buondi, cremoso, de esos en los que el azúcar se queda un buen rato en la superficie.

BOLLERÍA: Tostaditas que siempre entran bien, aunque podrían tener napolitanas debajo de la barra.

SERVICIO AL CLIENTE: Algo de lentitud y parsimonia, pero creed que todo entra dentro del ritmo del local. Camareros simpáticos, punto a favor.
 
PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,80 €. No te puedes quejar.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Cervacafé


Disculpen las molestias.
Dirección, como viene siendo costumbre, por determinar. 


Con un nombre tan soso como sus camareros, Cervacafé es una de esas cafeterías que engañan. Sí, engañan con su buena localización (en medio de una cuesta que pide a gritos una parada), una decoración que pasa del 6 con sus cuadros salidos de la mano de alguien de bellas artes, una iluminación cálida y agradable…

Sin embargo, un curioso olor inundaba parte del local. Sin atender a los comentarios que decían ‘’parece que huele a bollos’’, yo opino que tenía más que ver con algún problema en las tuberías.

Cuenta con la típica planta de cafetería alargada con barra a la derecha, donde se muestra la bollería (atisbo de variedad sin llegar a ser atractiva), y unas lámparas de araña sacadas de cualquier película que llaman la atención sin llegar a ser un detalle demasiado hortera.

Como dije, todos los trabajadores de este local necesitan unas vacaciones urgentemente;  ni una mala sonrisa, ni un ‘’gracias’’ o ‘’buenas tardes’’. Pero para eso estamos aquí, para soportar como guerreros los imprevistos y tomarnos el café para bien de nuestros lectores.

En cuanto al producto, un café Segafredo no suena nada mal, eso sí, si la temperatura no es superior a 80 grados centígrados; he estado a punto de perder la lengua al ir a degustar el café. Punto a favor: un servicio bastante rápido.

El fondo del bar.
Otro detalle negativo es que, como en otras cafeterías (véase el Forno dos Clérigos), sirven lo que les viene en gana. Y es que si yo pido un Lunch no quiero que me sirvan un Lunch Especial, que para hacer la gracia cuesta 1,50 (aunque el precio se merece un punto y aparte).

El sistema de cuenta es algo diferente; te dan un papelito en el que en letra casi ilegible ponen el nombre de lo que has tomado. Eso sí, para estropearlo aún más, ni siquiera ponen el precio, lo que hace que te lleves la desagradable sorpresa al ir a pagar.

Diremos que cumple su función de local para charlar, pero teniendo en cuenta que el centro de Porto está lleno de cafeterías a mejor precio y con sonrisas, la dejamos para un día en el que sea tan tarde y estemos tan cansados que no nos merezca la pena subir la cuesta para ir a un café mejor.

Y ahora, se van a cagar.

CAFÉ: Marca Segafredo, servido a una temperatura infernal.

BOLLERÍA: Diremos aceptable, aunque no entra demasiado por los ojos.

SERVICIO AL CLIENTE: Esta panda de amargados necesita ir al baño urgentemente.
 
PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1,20.
Sí, este es el bonus final. 

viernes, 18 de marzo de 2011

Café Café


Situado en el Aeropuerto Francisco Sá Carneiro en Oporto nos encontramos con una cafetería dispuesta a hacerte más amena la espera para coger tu avión (especialmente si vas acompañado de amigos dispuestos a liarla parda hasta que entres al avión).
El local no es nada del otro mundo, es más, es exactamente igual que cualquier otra cafetería de cualquier otro aeropueto del mundo, eso si bastante más barato que el resto de aeródromos del globo.
El servicio es bueno, agradable. Te sirven en barra por lo que evitas esperas.
Poco más se puede decir de este lugar que aunque nunca hayáis estado no tiene nada que descubrir, pero a mi me hace sonreir cada vez que pienso en ese último café que me tome y comparti entre risas y gritos con mis amigos en Porto.

CAFÉ: Marca Buondi.
BOLLERÍA: No demasiada variedad y a precios de aeropuerto.
SERVICIO AL CLIENTE: Bueno y agradable en su justa medida.
PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1,20


jueves, 17 de marzo de 2011

Café Nicola

CC Via Catarina, Rua Santa Catarina
Situada en la planta alta del Centro Comercial Via Catarina, la cafeteria Nicola es un lugar para estar de paso.

Digamos que el lugar es más bien enano modesto en cuanto a espacio. Ocupa una pequeña esquina (creemos que le hacen bulling los demás locales) en la que la empleada se mueve con soltura en un espacio de metro cuadrado y medio.

Tiene tres mesas altas y dos taburetes (pensemos que les han robado el resto y no que pretenden que el cliente se tome a prisa y corriendo el café), lo cual hace bastante incómoda la charla de dos horas que solemos mantener en torno a una taza fría.

Básicamente es un lugar para pedir el café y marcharte a la calle a creerte la persona más glamurosa de todo Porto, aunque, seamos sinceros, no te hace falta la taza de café para sentirte así aquí. Sí, somos así de guays.

-CAFÉ: Marca NICOLA (obviamente)
-BOLLERÍA: No tienen demasiada variedad, porque no tienen espacio, pero lo importante lo tienen.
-SERVICIO AL CLIENTE: La chica es muy maja y suele atender rápido.
-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1€ (sí, es algo caro para lo incómodo del lugar, aunque he de decir que el café estaba delicioso).

miércoles, 16 de marzo de 2011

Forno dos Clérigos

El hermano mutante de Pao Fofo.
Maquinando críticas...
Dirección por determinar.

 Y lo de mutante no es gratuito. El local, muy próximo a Clérigos, es amplio, alargado, con una disposición muy similar a la de la famosa cafetería de Trindade. Nada más entrar, tienes a la izquierda la barra y el mostrador, con la mayor variedad de dulces que he visto hasta el momento en Porto. Tienen rosquillas, pasteles, magdalenas, lunchs y… cabezas de cerdo.

Y es que hay algo que no llegué a comprender en nuestra visita a este lugar. Sobre la barra, a la vista de todas las mesas, hay un enorme cerdo muerto semi quemado con la boca abierta, de modo que mientras te tomas el café o la merienda, estás viendo a ese animal que ni siquiera es apetecible.

Cerdos aparte, su decoración está bastante conseguida, si bien la lejanía de la puerta con respecto a las mesas del fondo puede causar cierta sensación de encerramiento. Las paredes, con fotografías a un lado y reflejo oscuro en otro, cumplen su función de separar el local de los dos inmuebles adyacentes.

El servicio no brilla por su amabilidad ni por su rapidez, si bien tampoco llegamos a preguntarnos dónde se había metido nuestro café. Lo que sí nos preguntamos fue por qué demonios me sirvieron una botella de agua cuando pedí claramente un vaso. Esto quiere decir que en Pao Quente transforman las peticiones de los clientes de modo que sean ellos los que salen favorecidos, así que mucho cuidado al pedir.

El suelo del local, que a primera vista no llamaba la atención, estaba tan lleno de tierra (quiero pensar que era tierra) que casi ibas arrastrándola con los pies; en este caso, entenderemos que era un día entre semana y cerca de la hora de cierre, lo que no impidió, junto con el cerdo, que la sensación general fuera algo asquerosa.
Si algún día estás con hambre pero no sabes de qué, tienes que ir a Pao Quente a decidir. Eso sí, recomendamos evitar mirar fijamente al cerdo (tanto a la cabeza que hay junto a los dulces como el de cuerpo entero que está sobre la barra) para poder ingerir sin que te den arcadas.


Ahora, lo que interesa,

-CAFÉ: Buondi. ¿Quién lo habría dicho? Calidad estándar, sin la cremosidad de otros locales.  

-BOLLERÍA: Hay tanta que te vas a pasar un rato intentando elegir el más apetecible. En detrimento, está todo demasiado junto, por no hablar de CERDO muerto. 

-SERVICIO AL CLIENTE: Trato correcto y casi diría que elegante. Casi.

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0,90. Sin comentarios. 

viernes, 11 de marzo de 2011

Café Pimms.

Vamos que nos vamos. Literalmente.
Rua do infante Dom Henrique 95 - Porto

He aquí un ejemplo perfecto de cómo desastrar una cafetería que cuenta con una buena ubicación y  una decoración cuanto menos atractiva.

No es demasiado complicado, y en el café Pimms saben cómo hacerlo. Comenzamos con un local pequeñito (que las buenas personas nombrarían de íntimo) con un número excesivo de mesas; esto es, que si hay más de tres mesas ocupadas, prepárate para dar codazos y decir ‘’desculpa’’ a diestro y siniestro.

A continuación, presentemos la decoración. Piensa en una pared de espejos que refleja otra pared llena hasta los topes de ensaladeras, gallos y saleros con forma de pájaro, todo ellos de color blanco; el efecto es muy resultón y la verdad es que ninguno ponemos pega en ello. El problema es querer levantarte y, dado el reducido espacio, casi tirar uno de los bols al suelo y provocar un escándalo. Y es que sería mejor reducir las mesas y ampliar el confort, pero oye, que no quiero criticar al imbécil que ha ideado el local…

Nuestra travesía continúa hacia el servicio. El ‘’café blanco’’ cuenta con unas camareras que, como principal elogio, diré que su pelo rojo contrasta con el blanco de las paredes y no es muy difícil de localizar. No sólo ha tardado un eón en servirnos un café y un croasán (lo ha traído en dos viajes separados por un minuto y medio) sino que se ha olvidado por completo traernos un simple vaso de leche, del cual hasta nos había preguntado si la queríamos fría o caliente.

Podríamos pasar todas estas cosas por lo alto, pero cuando llega la hora de pagar sientes un agujero en el estómago, por no decir arcadas. Noventa céntimos por un vaso de leche es una cosa; 1,20 € por un café otra, y 5 euros por un culín (un culín) de baylis en una copa enorme dejan a esta cafetería con unos precios sólo superados por Atelier (la cual destriparem… criticaremos otro día)

Pero tranquilidad; dan una tarjeta de presentación junto con la cuenta, no se sabe si como invitación o como referencia de ''no volver''. 

Seguid estos pasos y seréis uno de los sitios menos apetecibles de la ciudad. Sí, al poco de entrar el color y el espacio se vuelven contra ti hasta que sales del local casi corriendo. Lo dejamos para un café de emergencia cercano a la zona de Ribera, pero que quede claro, nada, nada más.


Y reiterando:

-CAFÉ: Marca Buondi; ya la conocíamos, pero por dios, el entorno hace que sepa casi 
mal.

-BOLLERÍA: Apenas ves nada en el mostrador (el cual está al fondo), por lo que te guías en una carta en la que al menos ves lo que te van a clavar. 

-SERVICIO AL CLIENTE: Lento, ineficaz, pesado, torpe. Chicas guapas.

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1,20. € Sin duda, están tontos.

Café Luso.

Café Lim-pio.

Plaza Carlos Alberto, 92, si no me falla
la memoria. 
Pues sí. Con un suelo tan reluciente que podría sorber el café que se cae al suelo, esta cafetería con vistas a la amplia plaza cuenta con una presentación casi impecable; mesas colocadas al milímetro, colores suaves en las paredes, iluminación agradable… sí.

Tiene una terraza (que con este frío no hay huevos) que podría estar bien en verano si dijéramos de volver; el local, con cristaleras hacia la calle, aporta  un aire de recogimiento que invita a quedarse allí toda la tarde, no como ciertas cafeterías extrañas  cuyas paredes parecen gritarte que te vayas cuanto antes.

En cuanto al servicio, bueno, no esperes alegrarte la vista, aunque el trato es correcto y cordial; sin embargo, opinamos que hay demasiados camareros en relación al tiempo que tardan en atenderte (siete minutos para servir un café con el local vacío es DEMASIADO tiempo). No obstante, cierto es que los camareros se mostraron amables al charlar con unos clientes extranjeritos que pidieron por favor una foto.

Ana, y su fantasmagórica aparición. 
A su favor, diremos que el horario acompaña a nuestro ritmo, ya que abre los domingos hasta relativamente tarde, e incluso el día de fiesta después del carnaval, cuando la ciudad parecía arrasada por el apocalipsis zombi; por ello, es una buena opción los días de desespero (mayormente cafés dominicales de resurrección).

 También tiene cierto nivel de bollería (un lunch bastante decente por un euro) y zumos naturales cuyo precio no te saca los ojos de las órbitas.

Estando en el lugar en el que está, la verdad es que resulta muy tentador sentarse en esta cafetería, que además puede ser la pausa perfecta entre la calle de tiendas Cedofeita y Santa Catarina. Pero quién sabe; igual los dueños sólo tenía un buen día.

Evidentemente:

-CAFÉ: Falta escena. Pero recuerdo un café algo aguado. -1 Punto.

-BOLLERÍA: No hay mucha variedad, pero la presentación te hace la boca agua; y el precio ayuda.

-SERVICIO AL CLIENTE: No esperes más de un ‘’obrigado, boa tarde’’

-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0'90€. -5 Puntos. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Confeitaria do Bolhão

Rua Formosa, 339, Porto
¡Boa noite queridos lectores!

La cafetería de hoy está en un lugar estratégico para atraer al turisteo, justo en frente del Mercado de Bolhão, y tiene un escaparate  de manjares impresionante, de esos que hacen que se te caiga la baba con solo pasar por delante.

Mostrador con "Horror vacui"
La cafetería está casi siempre llena, sobretodo de señoras mayores que van a tomar su café a las 4 de la tarde y se tiran allí hasta la hora de cierre. Las mesas son pequeñas, con lo cual si vais muchos es algo incómodo.

Te atienden a la mesa. Cuando te sientas te dan una tarjeta electrónica en la que guardan toda la información del pedido, de este modo cuando vas a pagar a la salida tan solo hay que entregarla y ya saben todo lo que habéis tomado.

Y ahora lo de siempre:
-CAFÉ: Marca Torrié, a mi no me gustó demasiado.
-BOLLERÍA: Tienen de todo, dulce, salado (pizzas, sandwiches, panes de fiambre...) todo muy rico y barato.
-SERVICIO AL CLIENTE: Las camareras son un poco rancias (cuando encontramos una maja por aquí es como si sonara la flauta) y suelen ser de las que rondan cerca de la mesa agobiando un poco.
-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 0'80€

*Maria la griega me ha pedido que comente que los batidos de aquí son malos, te los venden como si fueran hechos de helado y nanay.






lunes, 28 de febrero de 2011

Café di Roma

Rua Sá da Bandeira, 69, Porto



Bom dia! O debería decir...Buongiorno! 

El Café di Roma es una cafetería especializada en cafés italianos (y no italianos) en todas sus modalidades: capuchino, mocachino, frapuchino...y podría poner un par de "-chinos" más, pero no me da la gana.
Como podeis imaginar tal amplia gama donde elegir no es barata, creo que cobran el café por letras, cuantas más letras tenga más dinero te cuesta. Así que ya que vais a ir ahí a haceros los "guays" en la "pijo-cafetería" no me seáis tan cutres modestos de pediros un café con leche, pediros uno de esos cafés elaborados porque de todas maneras os van a cobrar un pastizal (comparado con lo que cuestan los cafés en el resto de Porto).


Pez y Maria en EL sofá
Pero si algo bueno tiene el lugar son sus sofás. Tiene dos, normalmente ocupados por modernos gafapasta, pero el día que fuimos estaban libres, al igual que casi todo el lugar, cosa extraña porque siempre está repleto de gente y suele costar encontrar mesa (debe de ser porque llovía, no sé que les pasa a los portugueses con la lluvia que se encierran a cal y canto en casa, deben ser como los gremlins...).


 Otra cosa a destacar es la elegancia del lugar, te dan ganas de ponerte un pelucón en la cabeza a lo siglo XVIII (18 para los de la ESO) y decirle al camarero que tu carruaje está en la puerta. Todo lleno de espejos, volutas y dorados... una lástima que no hagan ir a las camareras vestidas de la época, sería mucho más entretenido, café y espectáculo señores y señoras (aunque dudo que esas bordes se dejaran colocar una peluca de 2 kilos en la cabeza).

Y ahora al lío:


-CAFÉ: Sinceramente, no recuerdo la marca, pero sé que era una buena, en cuanto lo averigüe lo pongo. *Corrección: me comunican por el pinganillo que la marca es Lavazza.
-BOLLERÍA: Tienen un poco de todo, magdalenas, tartas, tostadas...de calidad pero tampoco demasiada variedad.
-SERVICIO AL CLIENTE: Son lentos de narices, y no muy simpáticos, nos ponen caras raras al pedirles, y eso que nos esforzamos en decirlo en portugués (y sino preguntadle a Maria, que encima de que la pobre griega lo intenta se queda con mal cuerpo pensando que lo ha dicho mal).
-PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 1'20€ (creo, porque todos pedimos gilipicheces cafés de categoría)

viernes, 25 de febrero de 2011

Maria vai con as outras

María vai con as outras.

A falta de una foto de la fachada, he aquí el tipo de muebles que
puedes encontrar en el bar. 
Pero por poco tiempo.

Hoy, tengo el placer/honor de hablar de la que probablemente sea la cafetería más insigne de todo Porto. Y digo esto porque, aunque sea un rincón maloliente y oscuro perdido en una calle cualquiera, es casi el primer bar al que nos habituamos a ir los miembros de critiqueo de este blog.

Hecha esta introducción a lo Puke Raimbow, hay que mencionar la enorme modificación que ha sufrido el local desde la primera vez que fuimos hasta hoy. Cualquiera que pase por delante, verá un escaparate enrejado con una sala alargada y medio en penumbra. Los muebles, todos dispares de su madre y de su padre, le dan al local un aire antiguo, como de casa vieja-ocupa-hippie.  El hilo musical pasa desapercibido,  aunque es lo suficientemente bueno como para dejar de prestar atención a la persona que te está hablando y comenzar a escuchar música.

Esto es a día de hoy. Si a eso le sumas dibujos a lo cutre en las paredes, mesas y sillas desordenadas, barajas de cartas manoseadas y actuaciones de teatro en la planta baja, tienes un bar perfecto.

Y es que el problema de ‘’María vai con as outras’’ es que, tras su remodelación, perdió el aire cutre, aquello que hacía que te sentaras en un sillón y te dieran ganas de dormir. Solían servir los cafés en tazas grandes y diferentes unas de otras; ahora, te dan una tacita estándar que te hace pensar que algún tipo de demonio de la industria cafetera ha aterrizado de lleno en el bar y le ha dado un lavado de cara que no le ha sentado nada bien.

Como todos sabemos, pensar en el pasado o añorar aquello que hemos perdido, lo único que nos trae es una nostalgia estúpida que a efectos prácticos no nos sirve de nada. En cuanto al servicio, no pasa de un ‘’cordialmente amable’’, la calidad de los productos es estándar y la decoración, bueno, puede que te llame la atención durante unos momentos, pero desde luego no llega a envolverte como pasa con otros sitios como casa de Ló o el mítico Pao.

Otra de las cosas que hacía característico este bar era su inusual horario; cerraba un ratito por la tarde y luego podías cambiar el café por una cerveza (en otros casos, cambiar el café por otro café) y estar allí hasta pillar un ciego leve/medio. Ahora cierran los lunes y los domingos, y te dices, ¿dónde demonios voy a perder el tiempo esos dos días?

María es el típico bar donde uno espera ver reunidos a un grupo de pseudo artistas medio intelectuales hablando a voz de grito sobre sus ideas, el gobierno, lo que son y lo que no son las cosas, el amor y todas esas mierdas, mientras fuman como carreteros. Pero resulta que la jodida remodelación ha hecho que sólo se pueda fumar cuando uno de los camareros enciende un pitillo; por ello, pierde la atmósfera de nieblecilla malsana que tanto gusta en locales de medio pelo. 

Lamentablemente, hay poco más que decir de este lugar. Puedes irte allí y pasar tardes enteras con una cerveza entre las manos, aunque corres el riesgo de que el sitio te guste y acabes por volver.

Y ahora, los datos académicos.

CAFÉ: Marca Sical. Nada que ver con los buenos tiempos, una taza de mierda normal y corriente.

BOLLERÍA: Existe; dónde, no lo sé. Lo que sí sé es que hoy no tenían queso, por lo que las tostadas o lo que quiera que vendan ahí eran anti-vegetarianas.

SERVICIO AL CLIENTE: Acércate a la barra y espera a que uno de los dos o tres camareros se acerque desde la puerta de la calle a atenderte.

PRECIO DE UN MEIA DE LEITE: 1 Euro. Se merece un ‘’ ¿Pero qué coño es esto?’’


lunes, 14 de febrero de 2011

Pão Fofo


Que no os engañe el nombre, ni la primera impresión antes de entrar en el local porque probablemente estamos ante la mejor cafetería calidad-precio de Europa (con permiso de Pimenta Rosa).

Situada en Trindade (Rua de Camões, 31) frente a la estación central de Metro de Oporto, todos habíamos oído maravillas de este lugar incluso mucho antes de acudir por primera vez: "dulces, cafés... todo delicioso y barato!!!"

Ante tales afirmaciones de amigos y conocidos no nos quedó más remedio que ir a Pão Fofo, y advierto, una vez que pises el lugar te harás adicto y no podrás pasar más de tres tardes sin tomarte un cafelito y un pastel en esta cafetería. Otras veces tendrás el "síndrome Pãofofal" y gritarás a tus amigos que te estrellen una tarta en la cara o te metan un café en....vena.
El local es realmente agradable, con mesas tanto dentro como en terraza por lo que es prácticamente imposible que no consigas sitio para merendar. Los baños están muy limpios así como todo el lugar en general, a pesar de que pasa muchisima gente a diario. Si te sientas dentro tu merienda estará aderezada por una pantalla de plasma con los mejores vídeos musicales de la cadena VH1.

En cuanto a los empleados, creo que puede haber más de 200... Son todos muy agradables y serviciales, aunque siempre nos encontramos con la choni o el graciosillo de turno al que dan ganas de collejear.
Los que habéis estado ya seguro que os sentís identificados con el post, los que no ¿a que esperáis para ir a Pão Fofo? os será muy difícil encontrar algo mejor en esta maravillosa ciudad del norte del país lusitano.


CAFÉ: Marca Buondi, rico rico!!!

BOLLERÍA: Oferta muy amplia, especialmente los primeros días de la semana. Pasteles deliciosos cuyo precio oscila entre 0,60 y 0,90.

SERVICIO AL CLIENTE: Rápido y eficaz.

PRECIO DE UN MEIA DE LEITE: 0,85
Gracias por leernos y un abrazo cafetero!!!

sábado, 12 de febrero de 2011

Casa de Ló.



Dirección: Travessa de Cedofeita, 20A, Porto.

Casa de Ló. 

Sí. Hay algo inquietante en Ló.

Anclado en una sombría calle próxima al centro de la ciudad, la Casa de Ló no es tanto un café como una vieja tienda que atrae como la miel a las moscas modernas y cools.
La siniestra entrada no presagia nada bueno.
Eres recibido en una sala llena de vitrinas atestada de pizarrines, bolsitas de especias y demás objetos retro-vintage, sí, pero todo por precios dignos del corte inglés. Luego pasas al bar en sí, que se divide en una sala cerrada y una especie de patio interior que, carente de atractivos, sirve para echarse un cigarro cuando no se aguanta el silencio.

Y es que, entre canción y canción (la música ha sido calificada de ‘’buena’’ por el 80% del grupo) se crea un incómodo silencio que puedes aprovechar para reparar en el extraño, aunque atractivo, ambiente del local.
 A mitad de camino entre una casa de campo de alquiler y bar que abre a media noche, casi todo es madera oscura, paredes de piedra y unas luces que como son blanquitas las han dejado allí desde Navidad. Todo está bastante oscuro, lo que propicia ese aire bohemio que se respira al entrar, mezclado con un tufillo a tiza o a plantilla de zapato nueva.

Seguramente por eso el sitio es ideal para sentarse a leer en plan forever alone; claro que no importa si te llevas unas gafas de moderno y echas de vez en cuando miradas nostálgicas al vinilo que gira como si pensaras ‘’oh, quiero viajar hacia atrás en el tiempo’’.


Ésta es la tienda de entrada. Pasa desapercibida. 

Pero hablemos del café. Sí, porque aunque parezca que en cualquier momento alguien va a iniciar una "performance", esto es una cafetería. La meia de leite se sirve en una taza mediana, suficiente como para saciar y pequeña como para desear una segunda. En cuestión de bollería, parece que nadie les ha explicado cómo vender un pastel; desde luego, la forma correcta NO es poniendo cuatro platos tapados con cristales tan gruesos y casi opacos que parecen blindados.
Tuvimos la oportunidad de probar uno de los cuatro pasteles, una tarta de chocolate. El bizcocho podría calificarse de so-so, mientras que el chocolate de arriba estaba frío, lo que te hace mirar alrededor y preguntarte cómo demonios han hecho eso.

Los camareros, si bien no tienen una actitud fuera de lo normal, son simpáticos y permiten que te recrees saliendo de aquel ambiente ambiguo y viajando hasta su cama.

La manzanilla de este lugar apesta, pero las tazas son bonitas.

Los camareros son generosos con las dosis extras de azúcar.

Ésas son las dos cosas que debes recordar.

Cuando uno sale de casa de Ló, no sabe si quiere volver a entrar de inmediato o irse de paseo a tomar el aire. Es un sitio ideal para tomar café y charlar en voz baja, a la vez que es un antro de pseudo-intelectualillos que hablan y miran sin ver, levantando la cabeza de la taza. Así que no queda otro remedio que ir y probar. Si al salir echas de menos la sala tenue y el sabroso café, no tengas duda de que repetirás. Quieras, o no.



Y, como marca el reglamento…

CAFÉ:  Marca Bogari, muy sabroso y con una textura peculiar. Lo mejor.
BOLLERÍA. Ay dios mío, hemos pinchado. Poca variedad y mal presentado. Y en cuanto a la calidad… un cinco. De 50.
SERVICIO AL CLIENTE: Sólo diré que todos, al menos una vez, hemos mirado al camarero de la gorra y nuestra mirada se ha ensuciado.
PRECIO DE UNA MEIA DE LEITE: 90 céntimos. Hemos vuelto a pinchar.