lunes, 21 de noviembre de 2011

Museo Balenciaga

Museo Balenciaga, parque Aldamar 3, Getaria
El otro día me fui de excursión al Museo Balenciaga en Getaria con unos amigos y no pudimos hacer otra cosa que aprovechar la ocasión para incluir la cafetería del lugar a nuestro blog.


La foto es terrible, es que sólo teníamos el móvil...
 Después de un impresionante recorrido babeando ante los trajes de Balenciaga puedes disfrutar de un café en la planta baja.

El espacio es realmente amplio y minimalista,
iluminado con unas lámparas bajas en forma de esfera que dan una sensación acogedora y moderna.

La barra (eso verde que se ve al fondo) sigue con la línea minimalista del lugar. Osea que lo único que ves en ella son tres platos con pintxos y bollería. Las máquinas las deben de tener en la cocina.

Otra curiosidad de la barra es la camarera fantasma. No hay nadie, pero en cuanto te acercas aparece de la nada alguien para atenderte. Luego desaparece para conseguirte los cafés, pero la tienes de vuelta antes de que te des cuenta.

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Por cierto, me encantaron las tazas de café, eran grandes pero con estilo, muy en la línea del museo.

Se me ha olvidado comentar que aparte de las sillas que veis en la imagen también había, situados en varios puntos de la sala, unos sillones-huevo en verde pistacho que me habría llevado conmigo si hubiera podido (además eran comodísimos).

Fue una buena forma de rematar una gran tarde.

ATENCIÓN AL CLIENTE: Son rápidos, aunque el hecho de la camarera-fantasma aturde un poco.

BOLLERÍA: Tienen bocadillitos y bollería en la barra, aunque no había demasiada variedad, tal vez porque fuimos ya tarde.

PRECIO DE UN CAFÉ CON LECHE: 1'40€

martes, 8 de noviembre de 2011

Cafés Panchito

Plaza Guipúzcoa 16,  San Sebastián
La versión de Starbucks a lo pijo donostiarra. No por la cantidad de franquicias (sólo hay uno en la ciudad) sino porque los cafés son para llevar.

Si pasas cerca de la plaza Guipúzcoa por la tarde podrás ver a un montón de niñas de 14 años que quedan con las amigas vestidas como si vinieran de la Cibeles Fashion Week, con su vainilla latte/smoothy/café cortado con sacarina en la mano y gesticulando como salidas de Gossip Girl o Sexo en Nueva York.

El local es pequeño y dispone de dos zonas: la zona de bebidas y la zona de la tienda. Porque esto no es sólo un puesto de cafés, es un tienda de café.

Encima del cubículo está el menú
de bebidas con precios.
Analicemos el lugar por partes. La zona de las bebidas es este cubículo que veis a la izquierda, donde dos o tres empleadas se  pelean por encontrar espacio para poder preparar los cafés. Porque no creas que tienen una máquina para todo, no, aquí preparan granizados y batidos y cafés con siropes e infusiones y claro, cada cosa necesita su aparato y es muy divertido ver como se retuercen para hacerlo rápido. Es una mezcla entre las contorsionistas del Cirque du Soleil y un perro marcando terreno, siempre hay un grito de "¡eso lo estaba usando yo!".


Normalmente tienes tres tamaños de café para elegir, pequeño, mediano y grande, pero en algunos casos sólo hay mediano o grande. Una vez te dan el café hay habilitada una mesita con todo tipo de azúcares y condimentos (como canela) para que puedas ponerlo a tu gusto.

No te voy a engañar, el café es un poco malo, no tiene "ni chicha ni limoná", si quieres un café bueno te vas a otro lado, si quieres ser un "guay" vas ahí.

¡Mirad que de cajoncitos!
Y ahora analicemos la tienda. Está pegado al cubículo, no creas que disponen de más lugar, y tienen una gran variedad de granos de café que puedes comprar molido o en grano.

Lo cierto es que la calidad del café que venden es muy buena, así que no entendemos porque el café que preparan les sale tan mal.

Además aparte del café venden teteras, cafeteras, tazas, latas para guardar el café...cosas muy cucas, de esas que desatan tu vena compulsiva.

Resumiendo el café de comprar bien, el de beber mal.

ATENCIÓN AL CLIENTE: Son eficaces, pero tienen cara de bordes y tienen tendencia a estar contándose sus problemas amorosos las unas a las otras mientras te atienden.

BOLLERÍA: Tienen un montón de magdalenas o "muffins" y donuts con coberturas, tienen buena pinta y buen sabor.

PRECIO DE UN CAFÉ CON LECHE: 1,20€ (el mediano).



sábado, 22 de octubre de 2011

Erasmus Bruin Café


Calle Meléndez, 7
El café que más cerca estuvo de triunfar.

Hoy, se presenta en sociedad una cafetería con dos caras. Por un lado, es el bar perfecto. Por el otro, cuando te metes en la parte de atrás, está lleno de mierda por todos lados.

Lo primero, este bar se encuentra en una calle próxima a la Plaza Mayor de la ciudad, y a él acuden cada día cientos de personas a tomar el café o a comer, porque incluye servicio de comidas.

Se trata de un local alargado con dos partes; la de abajo, con la enooorme barra a un lado y unas cuantas mesas;  y la que está subiendo las escaleritas, cuyo techo está poblado de un buen puñado de bicicletas antiguas que cuelgan sobre tu cabeza. 

Y es que este bar se lleva la palma en decoración. Las paredes están atestadas de adornos; no hay un solo milímetro de muro que no esté cubierto de billetes de todos los países, de carteles y fotografías antiguos, de pósters enmarcados, partituras, decoraciones de ciudades en relieve, carteles de neón…

Y eso es sólo en la pared, porque el resto es para quitarse el sombrero. Tienen una máquina de café de las antiguas, (sí, de esas que funcionaban una palanca enorme), un suelo de madera con crujidos incluidos, y las mesas. Cada mesa tiene un cristal bajo el cual se ve una decoración diferente; ranitas de la suerte, condones, bolas de lotería, chapas, corchos de botellas… además de los típicos papeles de Erasmus ultra hormonados de ‘’Mike & Anne was here’’

Merece la pena el visitarlo aunque sea sólo por su estupenda decoración y su música amena. Es acogedor, íntimo, y el café, de buena calidad, sólo cuesta un euro la taza.

Pero ya basta. La otra cara de la moneda apesta desde la entrada.

Es normal que en una cafetería en la que sirven comidas las mesas se ensucien;
Un ejemplo de las mesas que puedes encontrar por aquí. 
NO es normal que no se limpien para los siguientes clientes. Porque al sentarnos en una de las mesas del fondo, hemos comprobado cómo las manos se quedaban pegadas al pegajoso cristal, a la vez que veíamos la capa de polvo que cubría los bancos de madera tallados con la imagen de Erasmus. Y no sólo eso; la camarera, una de las chicas más sonrientes que he visto nunca, ha mudado el gesto nada más atendernos. Ya que te obligan a sonreír, ¿no podrías hacer que al menos parezca una sonrisa creíble?

No hablemos del sistema de ventilación, el cual brillaba por su ausencia, sumiéndote en un ambiente cargado y remanido, y una mezcolanza de olores a caballo entre el café, la fritanga y el sudor.

Pero seamos justos. Estos detalles escabrosos deben ser denunciados a la sociedad; pero tienes, y digo que tienes de verdad, que visitar este café, quedarte pasmado mirando la decoración y hacerte alguna que otra foto. Porque puede que tengas suertes y las mesas estén limpias, y que la camarera tenga un buen día, ¿quién sabe?

ATENCIÓN AL CLIENTE:  La chica ha sido rápida y simpática. Pero falsa.
BOLLERÍA: Tienen comidas, así que todo lo que quieras pedir
PRECIO DE UN CAFÉ CON LECHE: 1,00 €. Sí, como lo ves. Además, tienen bonos de 20 cafés y cosas así. Un primor. 

martes, 18 de octubre de 2011

Art Café

Art Café, Calle Illumbe 9
He de poneros sobre aviso, va a ser una buena crítica. Lo siento Aguilucho, ya sé que tú prefieres que despedacemos las ilusiones de los pobres dueños de las cafeterías, pero es que me caen muy bien, y mi hermana trabajó en él durante bastante tiempo...

Situado en frente de la portería de mi antiguo colegio, es un lugar idóneo para tomar el aperitivo de los domingos por la mañana o para pasar el rato con los amigos tomando un café.

Antes solían hacer exposiciones temporales en las paredes del local, que a los artistillas de tres al cuarto nos vienen muy bien para hinchar el curriculum. Pero después de la remodelación decidieron dejar de hacerlo (supongo que los artistas somos de trato difícil...), eso sí, tienen un papel de pared precioso, y una decoración...¡qué decoración! ¡Tienen un Bambi con bombín! A mi con eso ya me tienen conquistada. Yo es que soy de gustos exquisitos.

¿Veis a Bambi con bombin y pajarita?
Pero no solo tienen a Bambi, también está el espejo antiguo (que me recuerda al de Pimenta Rosa de Oporto), el teléfono jurásico, las fotos de los Beatles, una guitarra...¡hasta tienen una farola!

Y si en algo tienen buen gusto, es en la música, mucha música de los 60 de la que me gusta a mi, y de la que le encanta a mi querido amigo Pez (tú aquí fliparías pichón). Recuerdo una conversación que tuve al respecto  con mi hermana un día que volvió de trabajar: 
-Alba a ti te gustaría la música que ponen en el bar.
-¿Ah, sí? ¿Qué música es?
-Es en inglés.

Mención especial al rinoceronte de porcelana.
Cómo podeis ver mi hermana y yo nos conocemos a fondo. Pero esa no es la cuestión, aquí hemos venido a ensalzar este lugar, así que hagamos un resumen: buena música, buena gente, buena decoración y la posibilidad de encontrarme allí. ¡Son todo ventajas!

Por cierto si os pasais por allí de lunes a viernes sobre las dos y media podréis ver a mis antiguos profes tomando el café en la terraza. Es un recuerdo imborrable de mis tiempos juveniles, nosotros corriendo para llegar a clase y ellos tomándose el cafelito.


ATENCIÓN AL CLIENTE: Estupenda, son gente muy maja, yo hasta les llevo mi taza a la barra cuando termino (que eso solo lo hago cuando me caen bien).

BOLLERÍA: Creo que tienen un tarro con rosquillas, pero lo que está rico aquí son los pinchos, sobre todo los de tortilla con pimientos verdes.

PRECIO DE UN CAFÉ CON LECHE: 1'25 €.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Bideluze

Bideluze, Plaza Guipúzcoa 14
¿Creíais que el resto de los componentes de este blog habíamos muerto?¿Que Aguilucho nos había dado caza para quedarse él solo con el dominio del lugar? ¡Pues no! Simplemente somos unos vagos redomados que al estar cada uno en su ciudad no tienen la presión del grupo por escribir.

Pero eso se ha acabado, tal y como hace Aguilucho con Salamanca, yo me dispongo a abrir vuestros horizontes cafeteriles con los locales de San Sebastián.

Y qué mejor para empezar esta nueva etapa que el café Bideluze, uno de mis preferidos. Bideluze en euskera significa "camino largo" pero vamos que no sé si tiene alguna historia de trasfondo el nombre, yo lo pongo para que vayáis aprendiendo vascuence.

Foto en la que os tenéis que fijar
El lugar tiene un aire antiguo, inglés, con carteles y señales anglosajonas de principio del siglo pasado, del estilo "No spitting", y también tiene varias imágenes con alusiones a los ferrocarriles. Es más, si os fijáis en la foto vereis unas escaleras que suben a un rincón que parece un vagón de tren, con ventanas al piso inferior incluidas.

Antiguamente una de las zonas del café estaba decorada con estanterías de libros antiguos y mohosos que daban un toque bohemio al lugar, pero finalmente las quitaron para conseguir un poco más de espacio y en su lugar comenzaron a poner litografías de Kandinsky, Chillida y demás por las paredes.

A vuestra izquierda podeis ver el sofá, a vuestra derecha
a mis amigas borrosas.
Y ahora llegamos a mi parte preferida, amigos y amigas, en mitad de las mesas hay (redoble de tambores)...¡un sofá! Todos los que hayáis soñado con emular a la gran cuadrilla de Friends podréis conseguirlo aquí, además podréis probar una de sus especialidades, el colacao. Te ponen un tazón gigante (pero gigante) y le untan el colacao por todo el interior, después echan la leche caliente y te lo ponen con galletas maria. Una merienda en condiciones, solo apta para golosos (eso sí,  te van a cobrar por ello).

Por cierto una amiga me hizo una pregunta inquietante el otro día: "¿Te has fijado la cantidad de enchufes que hay en el Bideluze?" Y es verdad. Miré y me di cuenta de que cada 20 cm en la parte alta de la pared había enchufes, enchufes dobles a la altura de las mesas cada poco, en las columnas por los cuatro lados... Os animo a que vayáis y los busqueis. La única teoría plausible que hemos encontrado es que antes de ser un café, el local fuese una tienda de lámparas.

ATENCIÓN AL CLIENTE: Hay veces que tardan en hacerte caso en la barra y si estás en la terraza puedes hacer un sudoku antes de que aparezcan (una vez nos sentamos en una mesa en la que ni siquiera habían vuelto a recoger el dinero, estuvimos muy tentados de irnos con la pasta, pero no lo hicimos, no somos malos), para compensar cuando pides comida te la traen bastante rápido. Por cierto, está lleno de camareros argentinos (otro gran misterio, ¿¿porque son todos o casi todos argentinos??)

BOLLERÍA: Suelen tener cruasanes y un magnifico bizcocho, pero no nos engañemos, la gente va allí a por los pintxos, riquísimos. Mi preferido: el de tortilla con txaka (aka palitos de cangrejo).

PRECIO DE UN CAFÉ CON LECHE: 1'50, si os parece caro no lo pidáis en terraza, allí cuesta ¡2'30!

PD: Mención especial a los azucarillos que nos dieron con los cafés, de la casa lechera Kaiku.

¿Monísmos verdad?